Cómo tomar decisiones correctas

Mar 27, 2024 | Bienestar, Club OEMVI, crecimiento personal, prioridades

Uno de los primeros post del Club, en junio, fue sobre Qué hacer cuando has tomado una mala decisión, y es que tomar una buena decisión no es tarea fácil pues no es solo tener que escoger entre blanco y negro, sino que requiere cierto análisis.

Tampoco tiene por qué ser aquella que de primeras resulta la más sencilla, o quizá de la que obtengamos resultados más rápidamente.

Cuando empecé a estudiar un poco más este tema, me encontré que existen varios sistemas para realizar la mejor elección. Curiosamente, a raíz de la crisis del Covid 19, salieron dos métodos enfocados sobre todo al personal médico y sanitario en general, para ayudarles a tomar decisiones vitales bajo presión.

Afortunadamente, y ojalá así sea por muchos años, espero no tener que verme en esa situación de vida o muerte.

Sin embargo, cada día nos enfrentamos a miles de decisiones, pero para cuando la cosa se complique te he traído aquí unos consejos que seguro podrán venirnos genial:

ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN

Cualquier proceso debería comenzar con un análisis previo de la situación. ¿Cuál es el problema? ¿En qué punto estamos? ¿Es realmente necesario tomar una decisión importante en este preciso momento?

Observar con cierta perspectiva nos ayudará a continuar con los siguientes pasos del proceso.

CRITERIOS

Hay que tener claro con qué criterios nos movemos. Qué es importante, qué es secundario. Qué valores priman, cuáles debemos descartar.

Existen criterios necesarios y hay criterios deseables, estos últimos por supuesto son prescindibles.

Tener claros nuestros criterios para tomar una decisión es básico para poder descartar posibles opciones o alternativas.

ESTUDIA LAS ALTERNATIVAS

Ahora que tenemos clara la situación en la que nos movemos, y los criterios que debemos tener, toca poner sobre la mesa todas las alternativas posibles.

Para esto es muy útil crear una lista de alternativas entre las que podemos escoger.

Una vez realizada esa lista tenemos que analizar cada posibilidad, para ello primeramente nos cercionaremos de que cumplen con los criterios que hemos establecido, descartando aquellos que no se ajusten mayoritariamente.

Una vez hecho el descarte, nos centraremos en las posibles alternativas, y tiraremos de un método ancentral:  el famoso “pros y contras”.

ESCOGE

¿Con cuál quedarse? Por supuesto con la que más se ajuste a los criterios necesarios, al mayor número de deseables y tenga mayor número de pros.

Esta sería la opción de elección más racional. Pero existe un segundo método conocido como Toma de decisiones con sentido.

TOMA DE DECISIONES CON SENTIDO

En este caso dejaríamos un poco al margen la parte más práctica del asunto y nos centraríamos en la emocional.

La Toma de decisiones con sentido se fundamenta en que la elección correcta es la que te tiene que llenar de ilusión y de alegría, pero tiene que tener un extra.

Y ese extra es que no solo te sirva a ti esencialmente, sino al mayor número de personas posible.

Pero ¿por qué nos cuesta tanto a algunos tomar decisiones?

BLOQUEO A LA HORA DE TOMAR DECISIONES

Hay muchos factores que provocan ese bloqueo que nos impide optar por una u otra cosa. Y aunque suelen saltar con las decisiones más relevantes hay quien los sufre a diario con todo tipo de elecciones: son los famosos indecisos.

Esta variedad de factores suele trabajar de forma conjunta, y encima, se retroalimentan los unos a los otros

Principalmente nos encontraríamos con el miedo y el estrés como bloqueadores más importantes, pero existe toda una variedad:

  • Sentimiento de culpa: el famoso, debería hacer esto, debería elegir aquello…
  • Falta de criterios
  • Perfeccionismo: solo queremos que todo sea perfectamente perfecto, lo cual es básicamente imposible.
  • Ceguera selectiva: estamos condicionados y no queremos ver lo que realmente tenemos que ver.
  • Exageración de la presión: nos autoconvencemos de que tenemos que tomar una decisión ya, de forma rápida y contundente.
  • Carencia de valores: al igual que la falta de criterios, la ausencia de ciertos valores nos amplia el abanico de opciones, complicando aún más la elección.
  • Dependencia emocional: queremos que nuestra elección principalmente haga feliz a otros, a veces con distinto criterio al nuestro, entrando en un auténtico conflicto entre lo que deseamos y lo que que creemos que desean otros.
  • Obsesión por agradar
  • Baja autoestima
  • Falta de ilusiones, ansiedad o depresión.

CÓMO DESBLOQUEAR NUESTRA MENTE

Una vez que somos conscientes de que el bloqueo existe, deberíamos localizar dónde está nuestra fuente de bloqueo.

El autocuidado, y unas buenas rutinas diarias, nos ayudarán por un lado a rescatarnos del bloqueo, pero a largo plazo a aumentar nuestra autoestima y que podamos establecer una escala de valores en la que identifiquemos qué es importante para nosotras.

Y finalmente, cuando estemos colapsadas es aconsejable recurrir a técnicas de mindfulness durante diez minutos. Concentrarnos por ejemplo en nuestra respiración, para por un lado oxigenar nuestra mente, aliviar la presión e incluso poner cierta perspectiva.

 

Ahora si, estamos listas para tomar buenas decisiones.

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