¿Cuidas lo que piensas?

Mar 20, 2024 | Bienestar, Club OEMVI, mindfulnes, pensamiento positivo, salud

Durante décadas, incluso siglos, las mujeres principalmente nos hemos enfocado en mejorar nuestros aspecto exterior según dictaran las diversas modas. Hubo épocas en las que se nos pedía que fuéramos curvilíneas, en otras famélicas, con el pelo recogido en un moño, o corto y con permanente tan pronto te casabas, la ropa según la temporada…

La sociedad actual nos incita a hacer deporte, a cuidarnos la piel a hacer esta u otra dieta. ¿Pero qué pasa con nuestras mentes? Ya no hablo de conocimientos y aprendizaje, sino de nuestros pensamientos.

Se nos bombardea constantemente con millones de propuestas, se nos incita a la comparación y al consumo. Y por ende, vivimos en una auténtica guerra interna para poder gestionar nuestras emociones, dejar de compararnos y limitar el consumo desaforado.

Quizá por ello cada día haya más necesidad de un apoyo psicológico o que estemos dando mayor importancia a cómo las emociones y nuestros pensamientos nos influyen en nuestra vida. Porque el círculo de la ansiedad y de la depresión se nos va cerrando cada vez un poco más.

“Nuestra vida es lo que nuestros pensamientos hacen de ella”. Marco Aurelio

Solo en España, en el 2022, se determinó que cuatro millones de personas sufrían depresión y o ansiedad. Las mujeres en edad reproductiva tenemos el doble de posibilidad que los hombres de desarrollar un trastorno de ansiedad.

Pero las cifras más alarmantes son que le 14% de los adolescentes tienen síntomas graves de ansiedad y el 20% presenta síntomas moderados o puntuales. Es decir, que el 34% de los adolescentes ya han sufrido de ansiedad de un modo otro incluso antes de tener que enfrentarse a lo que se supone que son los problemas de los adultos.

Y ya no solo hablamos de enfermedades mentales, sino de la inseguridad y de bajones emocionales que pueden provocar en nosotros que asumamos malos hábitos que nos perjudiquen a corto, medio y largo plazo.

De ahí la importancia de ser muy conscientes de que

SOMOS LO QUE PENSAMOS

Por eso es vital que paremos y tengamos en cuenta diversos factores que afectan negativamente a nuestros pensamientos.

Factores tan sencillos como nuestra propia tendencia a hablarnos mal a nosotros mismos. Ese “mira que soy tonta”, “es que soy incapaz”, “todo me pasa a mi” va calando en nuestro cerebro y generando unas creencias limitantes que luego pasan factura.

Por eso es importante que trabajemos en evitar hablarnos en negativo y promover el hablarnos de forma positiva a través, por ejemplo, de las afirmaciones.

Otro de los factores que influye en nuestros pensamientos es la información y el contenido que consumimos ya sea a través de los medios de comunicación tradicionales, como los nuevos canales de difusión.

Para combatir esa influencia, hay quien recomienda la dieta informativa, que no es otra cosa más que limitar el consumo de informativos, noticias, y por supuesto todos los programas basura.

También se recomienda el consumo controlado de redes sociales, o bien invitando a que hagamos días détox en los que directamente no entremos en ellas, o bien que nos limitemos a seguir aquellos perfiles que no nos generen ansiedad, nos inciten a la comparación o al consumo constante, sino que nos aporten calma, conocimientos o simplemente mensajes positivos o que nos lleven a la reflexión.

El estrés diario, los compromisos adquiridos, la carrera de fondo que es en sí la vida actual tampoco ayuda a que nuestros pensamientos estén en calma.

Me encanta la metáfora del agua turbia. Imagina que metes arena en un vaso con agua. Si remueves el agua con una cucharita el agua se enturbia. Ahora bien, si dejas que el agua se quede quieta, la arena bajará y se depositará en el fondo.

Nuestra mente y nuestros pensamientos funcionan de la misma manera.

El agua en movimiento es el estrés, las prisas. La arena nuestros pensamientos. La calma los minimiza, los neutraliza, los deja bajo control. De ahí la importancia de buscar la pausa, la calma, la tranquilidad.

Porque el vivir constantemente pensando en el futuro tampoco ayuda, y es otro factor importante a tener en cuenta si queremos cuidar nuestros pensamientos.

Pensar una y otra vez en el mañana, en lo que ocurrirá, en nuestros deseos (confesables e inconfesables), es una vez más esa agua agitada y turbia. Por eso el mindfulness que invita a parar en el aquí y ahora es una herramienta súper potente. Rezar, meditar, nos calma.

Y finalmente otro factor que no debemos obviar, es la tendencia que tenemos, sobre todo las mujeres, de abandonarnos. O si no abandonarnos, si dejarnos en último lugar y cuidarnos y querernos poco. El anteponer las preocupaciones por los otros, asumir mil responsabilidades que ni nos corresponden, está a la orden del día y los hemos normalizado.

Es importante, por tanto, dedicarnos un tiempo en exclusiva a nosotras. En este post te he dejado maneras de cuidarte esta primavera, pero también es fundamental conocernos mejor, invertir en nuestro crecimiento personal y por supuesto, aprender a decir que no. Sobre esto también tenéis un video post en el Club.

Porque es imposible evitar al cien por cien los malos pensamientos, pero una vez que somos conscientes de ellos, de su existencia, y sobre todo de la mala influencia que ejercen en nuestra vida, asumiremos mejor nuestra propia responsabilidad sobre ellos y podremos gestionarlos más correctamente.

Y para terminar este post te dejo esta frase de Ghandi que me parece de lo más inspirador.

“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos. Y cuida de tus hábitos porque se convertirán en tu destino.”

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *